"Ser santo no significa saber mucho sino entregarse filialmente al Padre como lo hizo Jesús." P. José Kentenich

Misas, Acompañamientos y Oraciones

Home » Área Formación » Pastoral Familiar » Misas, Acompañamientos y Oraciones

Misas, Acompañamientos y Oraciones

Señal de la Santa Cruz

Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos, líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

 

Padre Nuestro

Padre nuestro,  que estás en el Cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad, en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal. Amén.

 

Ave María

Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

 

Gloria

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

 

Aseméjanos a ti

Aseméjanos a ti,

Y enséñanos a caminar por la vida tal como tú lo hiciste: 

Fuerte y digna, sencilla y bondadosa, repartiendo amor, paz y alegría.

En nosotros recorre nuestro tiempo, preparándolo para Cristo Jesús. Amén.

 

Confianza

En tu poder y en tu bondad fundo mi vida,

en ellos espero confiando como un niño,

Madre admirable, en ti y en tu hijo,

En toda circunstancia, creo y confío ciegamente. Amén.



La salve

Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida dulzura y esperanza nuestra; Dios te salve. A Ti clamamos los desterrados hijos de Eva; a Ti suspiramos, gimiendo y llorando, en este valle de lágrimas. Ea, pues, Señora, abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos; y después de este destierro muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. ¡Oh clemente, oh piadosa, oh dulce siempre Virgen María!

V. Ruega por nosotros Santa Madre de Dios.

R. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas y gracias de nuestro Señor Jesucristo. Amén.

 

Oración de consagración

¡Oh!, señora mía, ¡oh!, madre mía,

Yo me ofrezco todo a ti,

Y en prueba de mi filial afecto

Te consagro en este día:

Mis ojos, mis oídos, mi lengua y mi corazón,

En una palabra, todo mi ser.

Ya que soy todo tuyo, ¡Oh!, Madre de bondad,

Guárdame, defiéndeme, utilízame, como instrumento y posesión tuya.

Amén.

 

Regina Coeli

V. Alégrate Reina del Cielo.

¡Aleluya!

R. Porque el que mereciste llevar en tu seno;

¡Aleluya!

V. Resucitó como dijo;

¡Aleluya!

R. Ruega por nosotros a Dios;

¡Aleluya!

V. Gózate y alégrate, Virgen María;


¡Aleluya!

R . Porque resucitó, en verdad, el Señor;

¡Aleluya!

OREMOS: Oh Dios, que por la Resurrección de tu Hijo, Nuestro Señor Jesucristo, te dignaste regocijar al mundo: concédenos, te suplicamos, que por tu Madre, la Virgen María, alcancemos el gozo de la vida eterna. Por el mismo Cristo nuestro Señor, Amén.

 

Acordaos

Acordaos, oh piadosísima Virgen María, que jamás se ha oído decir de cuantos han acudido a vuestra protección, implorado vuestra asistencia y reclamado vuestro socorro, que hayan sido abandonados de Vos. Animado con esta confianza, a vos también acudo, ¡Oh Virgen Madre de las vírgenes!, y aunque gimiendo bajo el peso  de mis pecados, me atrevo a comparecer ante vuestra presencia soberana. No despreciéis ¡Oh Madre de Dios!, mis humildes súplicas; antes bien escuchadlas y acogedlas benignamente. Amén.

 

Bendita sea tu pureza

Bendita sea tu pureza, y eternamente lo sea, pues todo un Dios se recrea en tan graciosa belleza. A Ti celestial Princesa, Virgen Sagrada María, yo te ofrezco en este día, alma, vida y corazón. Mírame con compasión. No me dejes, Madre Mía.

 




El Angelus

V. El ángel del Señor anunció a María.

R. Y concibió por obra y gracia del Espíritu Santo

Todos: Dios te salve María...

 

V. He aquí la esclava del Señor

R. Hágase en mí según tu palabra

Todos: Dios te salve María...

 

V. Y el Verbo se hizo hombre

R. Y habitó entre nosotros

Todos: Dios te salve María...

 

V. Ruega por nosotros, santa Madre de Dios

R. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas y gracia de nuestro Señor Jesucristo.

 

Oremos: Derrama, Padre, tu gracia en nuestros corazones que has iluminado ya con el conocimiento de la Encarnación de Jesucristo, tu Hijo, anunciada por el ángel a la Virgen; condúcenos por medio de Su pasión y de Su muerte a la gloria de la Resurrección. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.




MES DE MARÍA

Oración Inicial

¡Oh María!, durante el bello mes a ti consagrado, todo resuena con tu nombre y alabanza. Tu santuario resplandece con nuevo brillo, y nuestras manos te han elevado un trono de gracia y de amor, desde donde presides nuestras fiestas y escuchas nuestras oraciones y votos.

Para honrarte, hemos esparcido frescas flores a tus pies, y adornado tu frente con guirnaldas y coronas. Mas, ¡oh María!, no te das por satisfecha con estos homenajes. Hay flores cuya frescura y lozanía jamás pasan y coronas que no se marchitan. Estas son las que tú esperas de tus hijos, porque el más hermoso adorno de una madre es la piedad de sus hijos, y la más bella corona que pueden depositar a sus pies, es la de sus virtudes.

Sí, los lirios que tú nos pides son la inocencia de nuestros corazones. Nos esforzaremos, pues, durante el curso de este mes consagrado a tu gloria, ¡Oh Virgen Santa!, en conservar nuestras almas puras y sin manchas, y en separar de nuestros pensamientos, deseos y miradas aun la sombra misma del mal.

La rosa, cuyo brillo agrada a tus ojos, es la caridad, el amor a Dios y a nuestros hermanos. Nos amaremos, pues, los unos a los otros, como hijos de una misma familia, cuya Madre eres, viviendo todos en la dulzura de una concordia fraternal. En este mes bendito, procuraremos cultivar en nuestros corazones la humildad, modesta flor que te es tan querida, y con tu auxilio llegaremos a ser puros, humildes, caritativos, pacientes y esperanzados.

¡Oh María!, haz producir en el fondo de nuestros corazones todas estas amables virtudes; que ellas broten, florezcan y den al fin frutos de gracia, para poder ser algún día dignos hijos de la más santa y la mejor de las madres, Amén.

 

 Oración Tradicional

¡Oh María, Madre de Jesús, nuestro Salvador y nuestra buena madre! Nosotros venimos a ofrecerte, con estos obsequios que colocamos a tus pies, nuestros corazones deseosos de serte agradable, y a solicitar de tu bondad un nuevo ardor en tu santo servicio.

Dígnate a presentarnos a tu Divino Hijo, que en vista de sus méritos y a nombre de su Santa Madre, dirija nuestros pasos por el sendero de la virtud. Que haga lucir con nuevo esplendor la luz de la fe sobre los infortunados pueblos que gimen por tanto tiempo en las tinieblas del error. Que vuelvan hacia Él, y cambien tantos corazones rebeldes, cuya penitencia regocijará Su corazón y el tuyo. Que convierta a los enemigos de su Iglesia y que en fin, encienda por todas partes el fuego de su ardiente caridad, que nos colme de alegría en medio de las tribulaciones de esta vida y de esperanzas para el porvenir. Amén.

© 2009 Colegios Monte Tabor y Nazaret. Todos los Derechos Reservados - Avda. Paseo Pie Andino 5894 | Lo Barnechea | Tel: (56-2) 22 7500 900